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domingo, 12 de julio de 2009

- Un Grave y Gran Problema a Solucionar : Consumo de Carne de Perro -
























CONSUMO DE CARNE DE PERRO


Los perros no se libran tampoco del infierno que supone para los animales ser considerados como comida. Pocos de nosotros consideraríamos la carne de perro como comida. Sin embargo, en otros países la carne de perro forma parte de la dieta de, al menos, ciertos sectores sociales.
En los mercados de Baguio City y la región de Ilocos en Filipinas, o de la provincia de Guangzhou en China, o de Seúl, en Corea del Sur, entre otros, encontraríamos tenderos ofreciéndonos carne de perro, y veríamos los cuerpos despellejados y seccionados de perros expuestos para su venta.
Sin embargo, la práctica común es que el comprador seleccione a los perros vivos. Tras esto el pobre animal será asesinado in situ.

¿DÓNDE SE CONSUME CARNE DE PERRO?

Hoy en día se come y/o se comercializa la carne de perro en Camboya, Japón, Laos, Taiwan, y en las regiones más orientales de la antigua Unión Soviética. También en Indonesia y Birmania. En todos estos lugares, no obstante, se trata de una práctica claramente minoritaria llevada a cabo por minorías sociales o grupos indígenas.
Sin embargo, el comercio de la carne de perro es más común (aunque siga siendo minoritario) en China, Filipinas, Vietnam, Corea del Norte y Corea del Sur.
En un punto medio entre los dos grupos de países anteriores estarían India y Tailandia, donde la práctica de comer perros es común sólo en algunas regiones del país.

POR QUÉ CARNE SIEMPRE SIGNIFICARÁ ASESINATO


Para muchos perros la pesadilla de ser considerados como comida comenzará en los camiones donde son transportados por carretera. Este viaje a menudo durará varios días a lo largo de los cuales no tendrán acceso a alimentos. Sólo se les proporcionará agua mediante mangueras y únicamente para prevenir la deshidratación y la muerte.
Para el viaje se les introduce en jaulas abarrotadas apiladas unas encima de otras hasta cinco alturas.
Al llegar a los mercados el transportista comienza a arrojar al suelo las jaulas de la parte superior. Esto produce roturas de miembros y contusiones a los aterrorizados perros.
Una vez en el suelo se utilizan tenazas metálicas para agarrarles por el cuello. Estando ya sujetos, los comerciantes pueden o arrojarles dentro de jaulas más grandes para ser pesados y vendidos de inmediato o descargarles en los “corrales”.
Una vez en el suelo los temblorosos animales orinan y defecan y, literalmente, caen en los recipientes de agua en el centro de los corrales para saciar una sed de días .



Pero para ellos la pesadilla no ha hecho más que comenzar. Los compradores pasan a su lado para seleccionarles. Entonces son agarrados de nuevo por las tenazas de metal. Tras esto son golpeados brutalmente en el hocico con un instrumento parecido a un bate de béisbol, ante la mirada aterrorizada de sus compañeros de destino. El objetivo es dejarles inconscientes.
Trágicamente para ellos la inconsciencia a menudo no dura lo suficiente y despiertan en cuestión de segundos intentando ponerse en pie, arrastrándose entre la sangre y chocando con otros perros también caídos.
Llegados a este punto los perros aúllan desesperadamente entre dolor y confusión. De sus bocas y hocicos se escapa la sangre y las mucosas, mientras son golpeados una y otra vez.
El motivo de este horrible procedimiento es la creencia de que el rápido latido del corazón de los animales aterrorizados hace que, cuando finalmente son asesinados la sangre chorree más rápidamente. Se cree que esto mejora después el sabor de la carne al haber producido el animal adrenalina ante el terror que siente.
Otros métodos de matanza son desde el apuñalamiento en el cuello o en la ingle para dejarles desangrarse, o colgados hasta la asfixia, o electrocutados o arrojados vivos en cubas de agua hirviendo.
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viernes, 6 de marzo de 2009

- Sacar Conclusiones:


Chilecito

Para defender a su perro, apuñaló y asesinó otro can

Ocurrió durante la mañana de este martes en la ciudad de Chilecito. Un “Fila Brasilero” y un “Rottweiler” se entrelazaron en una pelea. Al parecer el primero tenía una ventaja sobre el segundo, por tal motivo el dueño del Rottweiler, apuñaló 6 veces al contrincante provocándole la muerte casi instantánea. Varios sectores manifestaron su indignación por esta situación. Ver galería de imágenes.

03/03/2009

Durante la mañana de este martes dos perros peleaban en la calle Bonifacio Davila del barrrio Independencia de la ciudda de Chilecito, y el dueño de uno de los animales intentó terminar con la trifulca, pero eligió el peor camino.

Para defender a su mascota, un Rottweiler, el hombre de quien no se conoce la identidad, ingresó a su vivienda y busco un cuchillo estilo “serruchito”. Regresó y atacó al otro perro provocándole la muerte casi instantánea. Le propinó seis puñaladas.


El animal muerto es un Fila Brasilero, que según los vecinos tenia antecedentes de haber atacado anteriormente a los lugareños.

El ataque fue repudiado por varios sectores e incluso el dueño del perro asesinado dijo que realizará una denuncia ante las autoridades correspondientes.
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Noticia

Roden y Frida, dos mastines condenados a morir de hambre y al canibalismo

Roden un mastín que acaba de ser rescatado y que ha estado a punto de morir de hambre.

Su dueño había dejado de darle de comer porque no cuidaba bien a sus ovejas.

El obre Roden presenta un estado lamentable: debería pesar como poco 50 kilos por su raza, edad y sexo, pero pesa únicamente 20 kilos, poco más que un cocker.

Es tal su estado de desnutrición y debilidad que en el Refugio Escuela SOFÍA, donde le están prestando atención y cuidados, se han visto obligados a “enseñar a comer” de nuevo a la desdichada criatura, porque ya no era capaz de hacerlo tras su forzoso y dilatado ayuno.

Pero no acaba aquí la cosa. Poco después de rescatar a Roden en la misma asociación recibieron el aviso de una mastina abandonada y, pese a que están hasta arriba, allí fueron a rescatarla.

Así encontraron a Frida: sin dientes, vieja,las tetas en el suelo de criar y criar, casi sin pelo por la parte de atrás, en los huesos...

Pero lo más terrible es que la pobre perra se estaba alimentando de sus congéneres muertos.

Allí había un cementerio de perros asesinados envueltos en mantas amarradas con cinturones. Por lo menos había siete. No os voy a poner las imágenes que me han mandado.

La perra está acogida hasta que encontremos una casa para ella… ¿pero qué le vamos a encontrar a esta mastina vieja que se encoje de miedo y se arrastra cuando te acercas? ¿Qué vida ha tenido esta pobre perra? Pero al menos lo vamos a intentar.

Otros dos caso más de maltrato animal terrible de los que continuamente salen a la luz. El problema es que son muchos más los que no llegamos a conocer.

Roden y Frida han tenido suerte dentro de lo que cabe, ya se están recuperando poco a poco y en cuanto mejoren necesitarán una familia que los quiera para siempre y les compense por todo lo que han pasado.

Contacto: lolina@elrefugioescuela.com 619 336 890

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domingo, 16 de noviembre de 2008

Noticia

viernes, 14 de noviembre de 2008
perros.jpgUn centenar de denuncias llegaron a la redacción de Misionlandia, que manifiestan la “crueldad e impunidad con la cual matan a los animales en plena vía pública, sin razón y con una ferocidad desmedida”. Los mensajes apuntan directamente al Instituto Municipal de Sanidad Animal (IMUSA).


Según Alicia del barrio A-4, “las personas que se identifican con credenciales de la municipalidad de Posadas, sin ningún tipo de previsión ven a un perro en la calle y los matan a palazos”.



Josefina de Villa Cabello. “Cuando saque a pasear a mi perro un grupo de personas que se hacían identificar como personal de la municipalidad me detuvieron y me dijeron que si yo no metía a mi perro a la casa ellos no tendrían otra salida que matarlo”.



Jorge de Barrio Hermoso. “Aquí llegó un grupo de personas en un vehículo de la municipalidad y dijeron que estaban tratando de cuidar a los seres humanos y tenían que matar a los perros infectados con leishmaniasis. Nunca hicieron ningún tipo de tets para ver si realmente estos animales estaban enfermos, pero igual los matabas a palazos”.



Nicolás del Barrio Sur Argentino. “Con que necesidad. Mataron a más de 20 perros en una sola mañana. Dijeron que eran de la municipalidad y lo hacían por prevención”.



Por su parte la municipalidad de Posadas, negó este tipo de acontecimientos y aseguró que desde el Instituto Municipal de Saneamiento Animal, “lo que se hace es prevención”.



Según el IMUSA son operativos de control realizados en diferentes zonas de Posadas. "La última semana fueron revisados más de 489 perros y gatos en el asentamiento Las Tacuaritas, la Chacra 122, el Barrio Carlos Petit, el Barrio San Jorge, la zona de Nemesio Parma, Cruz del Sur y, además, el barrio Kennedy. Este jueves 13 se hará en la Chacra 27, y el viernes se completa la zona de Nemesio Parma; en cada oportunidad, los operativos se hacen a partir de las 14 horas y se suspenden si llueve", expresaron desde el instituto.

Avisamos a los lectores, que si alguién tiene alguna imágen o video de lo sucedido no dude en contactarnos. Muchas gracias.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

Crueldades Extremas



EL REFUGIO DE P.REAL,MATA LENTAMENTE A LOS ANIMALESEscrito por: angoru el 04 Oct 2007 - URL Permanente
Enviado a las 04/10/2007 12:31:01
!MATAN LENTAMENTE A LOS ANIMALES, EN EL REFUGIO DE P.REAL!
Una inyección barata paraliza sus músculos, poco a poco, hasta la muerte DAVID RAMOS. 04.10.2007 Ampliar foto Los perros esperan su muerte lenta en Puerto Real (El Refugio)
El Seprona imputa a cuatro personas por maltrato animal.
Miles de perros y gatos son sacrificados con sufrimiento.
¿Dónde? En la perrera de Puerto Real, Cádiz.
¿Quieres ver las cosas tan horribles que, a día de hoy, se siguen haciendo con los animales indefensos en este país?
Perros y gatos muriendo poco a poco víctimas de la asfixia, agonizando muy despacio 'gracias' a una inyección paralizante muscular que puede conseguir cualquier persona. Con 35 euros se puede comprar cantidad suficiente para eliminar a miles de ellos.--A estos sinverguenzas criminales, que están practicando muerte en agonia a los animales, deberían aplicarles, la misma inyección, que esos salvajes han hecho con esos animalitos indefensos, que caen en manos de una organización llamada EL REFUGIO, en Puerto Real, Cádiz.-Y a todo eso, las autoridades...¿Que hacen al respecto? LLenarse los bolsillos con los presupuestos, y no cuidar de proteger los animales, como la fauna, como el ambiente, tienen vida, necesitan protección.-Todo esto se terminaría, si los propios ayuntamientos, se hicieran cargo, de la protección de los animales,con un presupuesto para el fín. Inyectaran a las hembras para no procrear, y cuidarlas suficientemente bien, para que pudieran encontrar en buenas condiciones, personas responsables, para su adopción.-Al igual, que podrían permitir al Ayuntamiento, para ayudar a la protectora, la venta de los animales de compañia, y TODAS LAS TIENDAS DONDE TIENEN VENTA DE ANIMALES, dejaran de vender, un sólo pájaro. Podría explotar sucomercio, con peluqueria, asistencia veterinaria, y la venta de los articulos que las mascotas puedan precisar .-Se precisa una LEY, como ya tenemos en Cataluña, pero ampliada, que eliminen repito , la venta en tiendas de animales de compañía, que muchas veces se encuentran muertos los animales, cuando abren los establecimientos, los días después de festivos, por falta de agua, comida, incluso de oxigeno.-A estos criminales sinverguenzas, les debería caer tantos años de condena, como la ley pudiera aplicar, y que se fueran apagando lentamente, hasta su muerte entre rejas.Pero....los animales no votan.....ya está dicho todo.

--ANGELINA GOMEZ RUEDA
microformatos!!
Más info: http://www.microformats.org


Fresia dijo
Tiene mal puesto el nombre de refugio pienso que son unos desgrasiados por hacer sufrir a estos probres animalitos si bien es sierto que hay muchos perritos vagos que habeces tambien atacan , defecan y ensucian las calles , botando las basuras, pero pienso que debe haber un metodo mas rapido y menos doloroso para darles una muerte mas digna ya que por el solo hecho de ser abandonados en las calles y haber sufrido patadas ,pedradas y hambre ya es demaciado sufrimiento para ellos y las autoridades por su parte ya deberian de darce cuenta que los perro , los gatos y asi tantas otras mascotas mas pasan a ser parte de la familia en muchos hogares y ya deberian de hacer algo , como por ejemplo : inyecciones gratis para las hembras para asi parar de una vez pòr toda la matansa de perritos vagos
`` Liberacion animal ´´ mas a los de los circos ya e ta bueno de abusos
A que llevan a sus hijos a ver un show donde salen payasos o a ver como sufren los animales


YASMIN SALAZAR ALVARADO dijo
SE DE BERIA ASER HALGO CONTRA EL MATRATO DE ANIMALES SON SERES VIVOS Y NO MEESEN MORIS DE ESA FORMA SE DEBERIA ABRIR UN CENTRO APOYADO POR EL PRESIDENTE PARA KE NO MATEN TAN CRUEL A LOS ANIMALES
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http://lacomunidad.elpais.com/angoru/

- ¿ No mostraban ésto en los juegos Olímpicos de China ?...




Foto 20minutos.es, Matadero de perros en China: "Mercado de carne canina. Varios perros atados y amordazados permanecen junto a un can desollado en un mercado que vende carne canina en la localidad china de Nanjing. Los perros serán transportados a un centro para la inspección sanitaria previa a su venta en las carnicerías."
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Artículo



Fauces contra fauces
ASÍ SON LAS PELEAS DE PERROS
Corría el año 2000 cuando me planteé como reto hacer un reportaje sobre peleas de perros. Era uno de esos temas cuyo conocimiento me apasionaba alcanzar por lo que tenía de salvaje, de atávico, de oculto y, por qué no, también de arriesgado.
No me resultó fácil llegar hasta personas pertenecientes a este submundo, cómo es fácil de imaginar. Hube de pasarme algunas semanas recorriendo barrios marginales y tratando de ganarme la confianza de los vecinos menos recomendables, pues quienes se dedican a este tipo de actividades ilícitas –las peleas de perros y las correspondientes apuestas– en no pocas veces tienen vinculación con otras prácticas delictivas, como el tráfico de estupefacientes. De hecho, las pautas de seguridad que se suelen seguir son muy similares en unos y otros casos.
El resultado de aquella investigación se publicó en julio del 2000 en la revista XL El Semanal, que se distribuye con todos los periódicos del Grupo Vocento, y causó una gran conmoción en algunos ámbitos, como los de las asociaciones protectoras de animales.
Yo estoy especialmente satisfecho del reportaje, pues era –creo– la primera vez que un periodista español se introducía de tal forma en este mundo y, a día de hoy, considero que no se ha vuelto a hacer algo similar en nuestro país.
A modo de advertencia para las personas especialmente sensibles con el sufrimiento de los animales diré simplemente que no es un reportaje agradable.
Un abrazo, y gracias a todos.
(El perro atigrado es 'Bull', en uno de sus combates, del que salió vencedor).
'BULL', EL PERRO ASESINO
«Un pitbull muerde con los huevos». Rafael –el nombre es supuesto– no ha olvidado el día en que escuchó por primera vez esa sentencia. Fue hace una decena larga de años. Una personalidad proclive a la violencia, una cierta afición a las apuestas y la compañía habitual de sujetos escasamente recomendables le habían conducido a iniciarse en las peleas de perros. Era un novato, un ‘patas’ que comenzaba a aventurarse en un mundo sórdido y brutal donde no existe la razón, sino el instinto en su estado más puro, y no se conocen otras leyes que el valor, la fuerza, el dolor, la sangre y la victoria. O la derrota. y con ella, muchas veces, la muerte.
Rafael era un novato, pero tenía un buen perro. Una bestia de sesenta kilos, cruce de mastín y bóxer, capaz de partirle el cuello al tipo más bragado a una orden de su dueño. Y lo había probado con éxito en un par de combates con otros perros en poblados de chabolas de cercanas localidades. En unos minutos tendría una buena oportunidad de seguir acrecentando su fama en la comarca. Tocaba pelea, el ‘ring’ estaba montado y dispuestos para acoger la riña y el rival ya sacaba su perro del maletero del coche. Pero a Rafael no le gustó lo que vio. «Guarda ese chucho ahora mismo, o te empiezo a dar de hostias». No había doble sentido en sus palabras. Decenas de contactos y llamadas clandestinas, citas en aparcamientos públicos, unos preparativos y unas precauciones propias de un intercambio de cocaína..., y todo se iba al garete por un payaso que había tenido la ocurrencia de presentarse al encuentro con un animal que no levantaba dos palmos del suelo y que, pese a ser robusto, ni de lejos alcanzaba los veinte kilos. Tres veces menos que su ‘Felipe’. Cierto que el bicho tenía una cabeza como un ladrillo y unos músculos maxilares tremendamente abultados, que le daban la apariencia de estar masticando dos pelotas de tenis. Además tenía algo en la mirada... Pero no, aquello era ridículo. «Guarda el chucho, que te ‘ahostio’. Y vamonos, que ya sólo falta que llegue la pasma».
«El perro es bueno –le respondió–. y se lo echo al tuyo sin que haya apuesta». La media sonrisa y la suficiencia con las que aquel tipo acompañó la frase colmaron la paciencia de Rafael, que liberó a su perro sin aguardar la preceptiva señal del árbitro. La pelea duró dos minutos. Tiempo suficiente para que el mastín le arrancase de un bocado medio hocico al otro animal; tiempo suficiente para que el chucho se liberase de esos colmillos y, con una furia ciega, lanzase sus fauces contra el pecho y el cuello de ‘Felipe’; tiempo suficiente para que hiciese presa y comenzase a triturar huesos, músculos, vasos, tendones y nervios con metódica pero implacable determinación; tiempo suficiente para ver el terror escrito en los ojos del gigantesco can; tiempo suficiente para comprender que ahí delante había un animal único e invencible porque no conocía el dolor ni el miedo... «Tu perro muerde con la boca. Mi pitbull muerde con los huevos». Ese día Rafael perdió una pelea, pero aprendió una lección que desde entonces aplicaría a las riñas de perros y a su propia vida. A la hora de morder, de golpear o de matar, pesan siempre más dos huevos que dos mandíbulas, dos puños o dos pistolas.
Hoy forma parte de la élite, de un ‘selecto’ club constituido por ocho o diez individuos, no más de una docena –algún conocido empresario, un par de traficantes de heroína, un picapleitos, un funcionario....– que controla el mundo de los combates ilegales de perros en España. «Peleas de verdad hay muy pocas –advierte Rafael–; no más de dos o tres cada año. Otra cosa es que unos desgraciados, de repente, cojan dos perros de mierda y los pongan a darse cuatro mordiscos. De ésos hay muchos. Pero una pelea como Dios manda..., de ésas hay bien pocas».
Para tener una pelea de verdad hay que tener dos perros de verdad. Dos ‘champions’, en el argot. Dos asesinos. Y no es fácil convertir en asesino a un perro noble, amante de los niños y fiel hasta dar la vida cien veces por su amo, como lo es cualquier pitbull. No es fácil por más que el animal lleve inscrito en su código genético un odio atávico e irrefrenable hacia los otros perros, por más que posea una mandíbula inconcebible, por más que tenga una potencia muscular incomparable... Para lograrlo hay que ser más animal que el propio perro. Y Rafael lo es. Y tiene un método infalible. Y es capaz de aplicarlo porque carece de escrúpulos.
«Yo le llamo –explica– la prueba de la supervivencia. Es sencillo. Consiste en atar al animal al aire libre, a pleno sol, sin comida ni agua, durante siete u ocho días. Si vive, si después de todo eso aún quiere vivir, será capaz de todo. Matará por vivir». No habla en balde. Lo ha visto. Lo ha visto hacer a su perro, a ‘Bull’, el mismo que acabaría convirtiéndose en campeón, cuando después de cinco días amarrado a una cadena, hambriento, deshidratado, exhausto, todavía tuvo cojones para abrir unos eslabones gruesos como un dedo humano, lanzarse como un diablo contra un pastor belga y destrozarle el cuello en pocos segundos. «Cuando llegué a casa, le había devorado la cabeza», rememora. ‘Bull’, tendido patas arriba, saciado de sangre, ronroneaba como un gato.
Una vez sometido a la prueba, con no más de un año, llega el momento de conocer cuánto de bueno hay en sus genes. «El pitbull auténtica nunca huye. Si lo hace, si se achanta, es que no es puro, no tiene buena sangre. Y es mejor dejarlo, venderlo.». La primera ‘topa’ da la medida de su raza. No es mucho más que un contacto entre dos perros jóvenes, que son separados antes de que lleguen a herirse gravemente, en cuanto han dejado constancia de su fiereza y de su ciega disposición a matar al oponente. «Eso es lo que alguna vez se ha visto en televisión: alguna topa de dos perrillos. No hay ni sangre. Y a eso le llaman pelea y lo presentan como una barbaridad. Muy poca gente ha visto una pelea de verdad», comenta, entre risas, Rafael. Y es que de las peleas de verdad no se suele tomar imágenes. Y si se toman alguna vez, son destruidas de forma inmediata. Y si no se destruyen, jamás salen a la luz. Jamás. Hasta que un día salen.
En el submundo de las peleas de perros todos se conocen entre sí. Y las noticias vuelan. Los resultados de los combates se conocen en horas y la fama de un buen perro, que haya convertido a un ‘champion’ en sanguinolenta pulpa, corre como la pólvora. No tardará en surgir quien rete a su dueño desde cualquier parte de España. A veces desde Alemania o Bélgica. La pelea será fijada con las máximas garantías de seguridad y siempre con varios meses de antelación. Meses en los que el animal será sometido a un entrenamiento propio de un gladiador. Pues no en otra cosa se ha convertido ya el perro. Llevará una dieta muy nutritiva, a base de arroz blanco con verduras hervidas y pienso de alto poder energético, y cada día se le arrojará a una piscina hasta que sea incapaz de dar una patada más al agua para mantenerse a flote. O forzado a correr tras una moto a lo largo de diez o quince kilómetros. «Yo les ato además al hocico una pieza de hierro de seis kilos, para que tengan que ir haciendo fuerza con el cuello y no den con el morro en el suelo. Se les pone el pescuezo como el de un toro».
Para aumentar la ya descomunal potencia de los maxilares, se les obligará a morder un neumático de coche, previamente atado a una viga o a la rama de un árbol, y se les dejará colgados durante doce o quince minutos. Aunque el método es sobradamente conocido en ese mundo, Rafael le añade el elemento diferencial, su firma: «Cojo una vara de olivo y lo hincho a palos mientras está colgado de la boca. No se suelta; al revés. Sólo se retuerce con más rabia y muerde con más fuerza».
El resultado de tales torturas sólo puede ser uno. Constituye un hecho científicamente probado que detrás de no pocos agresores sexuales, de hombres que han hecho de la violencia su principal argumento o su forma de vida, se oculta una infancia repleta de abusos, palizas, incomprensión y vejaciones. Nada muy diferente se esconde tras un perro asesino. Sólo un amo despiadado. Y ‘Bull’ es un perro asesino. Como lo fue ‘Fly’. O la perra ‘Aluja’, que se hartó de partir patas en los rings. O ‘Red’, el can murciano al que la gloria no le duró muchos meses. O ‘Guoyacá’, uno de los primeros pitbulls del circuito, al que un adinerado hombre de negocios se trajo de Estados Unidos, hace una década, y que fue dejando un rastro de sangre es desiguales peleas por el sureste español. O ‘Dólar’, que se ganó el apelativo cuando propició en Bélgica que su amo se embolsase un millón en billetes con el rostro impreso del bueno de Abraham Lincoln. O ‘Chicago’, comprado en M´México, que ganó tres peleas de máximo nivel en España antes de quedar convertido en un despojo entre las mandíbulas de ‘Bull’, el protagonista de nuestra historia. O ‘Bimbo’, un perro sin rival, sin comparación posible, el único al que jamás se le fue un rival vivo.
«Era impresionante –recuerda Rafael–. Se lanzaba al pecho y destrozaba las costillas, los pulmones, el corazón...». Hace tiempo que no se sabe de él. Pero España está llena de hijos de ‘Bimbo’ y de dueños irresponsables y cruentos dispuestos a convertirlos en lo mismo que fue su progenitor. Y a curarlos y alimentarlos mientras el ring no dicte sentencia condenatoria. Cuando eso ocurre, unos pocos son sacrificados. «Pero lo normal es que sean vendidos. ¿A quién? A gente que tiene ganas de tener un perro con apariencia de fiero y que no sabe a qué se le ha dedicado hasta ese momento. Claro, je, je, un día se les escapa y se come a otro parro».
A veces se comen a un niño.
LA HORA DE LA VERDAD
Una riña de perros está regida por unas normas tremendamente rígidas y de obligado cumplimiento. Acordada la fecha del combate, se designa un árbitro, que recibe del dueño de cada contendiente una señal a cuenta, que rara vez supera las 50.000 pesetas (300 euros). Después se elige la ciudad en la que se celebrará la pelea –siempre el lugar en el que reside uno de los apostantes– y se prepara con las máximas precauciones el emplazamiento del ring: una nave industrial, una finca rústica... El ring es una especie de cuadrilátero de unos 16 metros cuadrados, delimitado por paredes de madera y con el suelo de cemento o moqueta.
«Sólo una persona sabe dónde se celebrará el combate –explica Rafael–. Lo más habitual es fijar una cita en un parking y que todos sigan en coche al organizador. De esa forma se evitan posibles filtraciones».
El primer acto consiste en pesar a los perros, porque en estos combates ‘oficiales’ no puede haber una diferencia de más de 300 gramos entre ellos. Si uno de los canes se excede del peso inicialmente fijado, su dueño pierde la pelea y el dinero entregado a cuenta. Si no hay contratiempos, se fijan las apuestas, que han llegado a alcanzar sumas multimillonarias, y perros, amos y árbitro se introducen en el ring.
A la voz del juez, los animales son liberados y se abalanzan uno contra el otro como dos locomotoras. El primer impacto es brutal. Los canes ruedan por el suelo con las mandíbulas entrecruzadas mientras pequeños hilillos de sangre que brotan de sus fauces tiñen de púrpura el suelo del cuadrilátero.
Se escuchan los gritos de aliento de los dueños, pero estremece comprobar cómo los perros cómo éstos se atacan con una fiereza sorda. No ladran, no gruñen, jamás aúllan de dolor. Muerden, machacan, destruyen, trituran en silencio, sin permitirse el menor gasto de energía que no vaya dirigido a herir al adversario. A matarlo. El único sonido perceptible es el resuello de sus gargantas.
Las peleas no son rápidas. Nunca lo son. Pasan los minutos, las presas se eternizan, el suelo se va trasformando en una resbaladiza superficie cubierta de sangre, sudor y babas; el hocico, las orejas, la lengua, los belfos y el cuello de los canes van adquiriendo la textura y el color de una hamburguesa, y la lucha no cesa.
De cuando en cuando, uno de los dueños se aproxima a la boca de su bestia y le sopla con fuerza, en un vano intento de oxigenarla. «Con dos animales bien entrenados, lo normal es que las peleas superen la hora de duración». Cuando el árbitro percibe algún síntoma de debilidad en uno de los perros, o interpreta que está rehuyendo la pelea, da la orden de parar. Los animales, como púgiles ensangrentados, son separados con ayuda de unas largas estacas de madera o ‘cuñas’, que les son introducidas en la boca para que suelten la presa, y conducidos hasta un rincón, donde se les refresca rápidamente con una esponja empapada en agua.
Después se le vuelve a encarar y si aquél suya disposición a pelear ha sido puesta en entredicho ataca, la pelea se reanuda. Este ritual se llama raya o ‘scruff’ –en el mundo de las peleas suelen pronunciarlo ‘scrach’–, expresión que parece proceder del inglés ‘by de scruff’: ‘por el pescuezo’, que es como se sujeta a los animales.
El combate finaliza cuando uno de los perros renuncia a atacar o, menos usual, con su muerte en el ring. Sea cual sea el desenlace, los dos canes quedan como un guiñapo. Y es que cualquiera de estos animales se dejará convertir antes en picadillo que rehuirá la pelea.
- Fuente : Desconocida

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Noticia - Artículo



Interés General Es el mismo establecimiento al que entraron a robar en septiembre
Malestar y preocupación por matanza de perros en una escuela de Colonia Urquiza
Autoridades y docentes de la EPB nº 57 no logran salir de su asombro. Aseguran que en su agonía, las mascotas despidieron espuma por la boca. Los animales estaban ahí porque los cuidaban y les daban de comer. Creen que los envenenaron, con el consecuente riesgo para los alumnos
Cuando intentaba reponerse del robo que sufrió a fines de septiembre último, la escuela de educación primaria (EPB) nº 57 de Colonia Urquiza recibió otro duro y doloroso golpe: alguien envenenó (y mató) a los cinco perros que vivían en su predio. El episodio ocurrió el jueves último y fue contado a Hoy por la profesora de música Cristina Parisi, que se mostró preocupada y dolida, ya que la crueldad hacia los animales supuso un riesgo para los propios alumnos. Es que al parecer alguien los envenenó. Las autoridades y maestras del establecimiento rural que se ubica en 186 y 492 de esa localidad platense, trazaron distintas hipótesis: algunas creen que fue un acto de ensañamiento, pero otras entienden que quizá tuvo que ver con el atraco. Sea como fuere, coincidieron en que en su agonía los canes despidieron espuma por la boca. Parisi explicó que aunque fue el primero del año, el ataque tiene penosos antecedentes. “Se podría decir que es un problema recurrente”; es más, “hubo una época en la que les disparaban con rifles y ahora los matan con veneno”. Para la docente, el hecho de que haya perros es natural en virtud de las características propias de la escuela. “Están ahí porque acompañan a los chicos de la zona o porque reciben alimentos y se quedan”, dijo Parisi y agregó que incluso “se los hace atender por un veterinario”. “Eran animales mansos y amigables que nunca habían causado problemas”, dijo y agregó que “una vez necesitábamos recursos para castrar a una perra y colaboraron las docentes, las autoridades y los propios chicos”. Ahora tratan de averiguar quién fue capaz de cometer esa crueldad, y afirman que fue alguien de afuera. Consultada por Hoy, la directora Ester Alardi dijo que a una familia del barrio le pasó algo similar: le envenenaron los perros y luego entraron robarle, pero en el colegio primero robaron y luego se ensañaron contra los animales. Alardi hizo ver las peligrosas consecuencias que aquella acción pudo haber tenido para los chicos. “En primer lugar, no es lindo encontrarse con un tendal de perros muertos, y en segundo lugar la baba que despidieron las mascotas pudo haber caído en cualquier lado”. Los animales murieron de mañana y hubo chicos que alcanzaron a ver los cuerpos. La presencia de un perro sería mal vista en un establecimiento del caso urbano, pero según la directora en Colonia Urquiza no molestaban. Aseguran que eran perros que estaban acostumbrados a la presencia de chicos y es por es que cuando los vieron muertos se armó un gran alboroto al que le siguió una sensación de angustia. Parisi agregó que “aparecieron tirados en la puerta de la escuela”, y consideró que el veneno se lo deben haber arrojado durante la noche. Cabe consignar que durante el atraco de septiembre, la escuela no sólo sufrió el robo de varios elementos de valor, sino también destrozos en sus instalaciones. Se cree que los delincuentes entraron de madrugada para llevarse seis ventiladores de techo que iban a instalarse en las próximas semanas, dos grabadores con reproductor de cd y dinero en efectivo. Luego se dirigieron a la escuela secundaria que está al lado y se llevaron una computadora. Es decir, elementos de difícil reposición para un establecimiento público. Está claro que esas escuelas y el barrio que las circunda necesitan mayor protección policial.

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